Ciudades, Congreso CIDEU, Informalidad

4 Ámbitos del XXI Congreso: Post I “Valores y Oportunidades”

Congreso Medellín

El lema “Ciudades para la Vida” nos propone un marco para reflexionar y seleccionar proyectos idóneos para compartir el conocimiento entre las ciudades de la red. Este marco lo constituyen cuatro  factores:

  • Los Valores que se promueven y comparten en cada ciudad.
  • La manera en que la ciudad crea y reparte Oportunidades.
  • La capacidad de Inclusión.
  • El grado de Equidad.

En principio, estos deberán ser los argumentos de las cuatro mesas que compondrán el seminario de la próxima Asamblea a celebrar en la Ciudad de Medellín, en los próximos 2 al 5 de Abril de año entrante.

Las ciudades de la red deben seleccionar los proyectos que consideren oportunos para ser presentados en el foro del encuentro, y para que sean incorporados a la monografía que sobre el tema editará CIDEU a semejanza de lo ocurrido en Congresos anteriores. El 15 de febrero es la fecha límite de presentación de proyectos por las ciudades de la red

I. Promover y compartir Valores

Son muchos los valores que la ciudad para la vida promueve. Destacamos los más estratégicos:

  • Proyectos que desarrollen metodologías, tecnologías, organización, y maneras de participación para incidir de forma positiva en la capacidad de las ciudades para pensarse y diseñar su futuro
  • Proyectos que potencien la voluntad de la ciudad de educar y ser educada, planteando la educación como valor.
  • Proyectos que planteen la defensa del oficio emprendedor y cultiven la capacidad de innovación.
  • Proyectos para fomentar la generosidad, solidaridad y civismo de los pobladores.
  • Proyectos que promuevan la creación y la búsqueda de una relación enriquecedora de la ciudadanía con los bienes culturales, fomentando la propia identidad, aceptando la diferencia, y aprendiendo de otras culturas.

Los valores son los auténticos sensores de la inteligencia urbana. La ciudad que promueve valores realiza la mejor inversión estratégica.

II. Crear Oportunidades y compartirlas

La ciudad para la vida procura que tanto la ciudadanía como las empresas y organizaciones públicas y privadas generen oportunidades, de modo que todos se encuentren con ellas en condiciones similares. Destacamos las oportunidades que juegan un papel más estratégico y son por ello más determinantes:

Las oportunidades de empleo, que suele ser la base, causa y efecto, de la igualdad de oportunidades. Son especialmente determinantes de la integración generacional de los jóvenes y fuente de valores como la seguridad, la creatividad y otros. Los proyectos que más contribuyen a crear oportunidades de empleo, tienen que ver con la economía del conocimiento, la potenciación de yacimientos locales de empleo, y la creación de infraestructuras, servicios y sistemas para el desarrollo local.

  • Las oportunidades de la ciudadanía en relación con la salud, que se concretan en el hecho de que algunas ciudades ofrecen a sus pobladores una esperanza de vida quince años superiores a otras. Los proyectos que más inciden en la creación y reparto de estas oportunidades tienen que ver con la construcción y mantenimiento de un sistema básico y público de salud, con la implantación de un sistema de prevención y educación para la salud, y la asunción de hábitos de vida saludables por la ciudadanía.
  • La educación, que podemos considerar como el factor más posicionador de la ciudadanía, y que genera más autonomía y capacidad para asumir el propio destino. Para entenderla estratégicamente debe ser continua y partiendo del nivel básico buscar que la ciudadanía aprenda a aprender y pueda ejercer ese derecho a lo largo de su vida.
  • La edad y el género son factores que discriminan a la ciudadanía en el reparto de oportunidades que la ciudad inteligente y con alma debe corregir mediante los proyectos estratégicos adecuados. Es muy necesario desarrollar proyectos para proteger a la mujer de la violencia de género y de tanta forma de discriminación contra las personas mayores y quienes presentan alguna disminución física o psíquica.

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PLOTEG, Protocolo local para la organización territorial georeferenciada

PLOTEGLa georreferenciación es la técnica geográfica que asigna, por el medio técnico adecuado, una serie de coordenadas geográficas, procedentes de una imagen de referencia conocida, a una imagen digital de destino. Cada serie de pixeles son fácilmente reconocibles en ambas imágenes, si el origen fisiográfico o topográfico es estable en lo espacial y temporal, como la desembocadura de un río, la línea de costa, o una referencia toponímica. Los puntos adicionados se distribuyen en la escena evitando su colocación lineal.

La información georreferenciada es la base de actuación de los SIG (Sistemas de Información Geográfica), que capturan, analizan, almacenan, modelizan, gestionan, y visualizan esa información. Los SIG permiten integrar fuentes de datos muy variadas para facilitar la ordenación del territorio, de forma barata, rápida y directa. Hay aplicaciones muy interesantes que se encuentran en fase de desarrollo en diversos campos de la ordenación territorial, como la gestión del agua y la optimización de su ciclo, en la agricultura, en la logística de la distribución y el geomarketing, en la ordenación y control de los usos del suelo y la protección del medio ambiente, en los procesos de distribución de la actividad económica, las infraestructuras y servicios públicos, el uso y ubicación de los recursos culturales, la gestión de tráfico, el control y mejora del medio ambiente urbano, la gestión catastral, la elaboración y gestión de planes de emergencia, los estudios sociodemográficos, la estructura de la población, los estados de salud, los mapeos electorales, y otros.

La clave de un SIG son los geodatos. Se trata de datos con dos dimensiones, la geográfica o geométrica y la descriptiva o representativa, que puede ser tan diversa como variado es el ámbito posible de representación. Si el geodato lo referenciamos por satélite, disponemos de un sistema dinámico de información. Las imágenes producidas por satélite con tecnologías de teledetección, y la información producida por los Sistemas de Posicionamiento Global (GPS), son dos fuentes para la obtención de geodatos en su dimensión geométrica. Esos datos se almacenarán en capas temáticas en función de la representatividad asignada, para conformar mapas temáticos o relacionales que podemos ver y utilizar en función del sistema de visualización utilizado.

PLoteg2Los mapas temáticos nos ayudarán a ordenar el territorio, sea facilitando el análisis que soporten las decisiones sobre los usos del suelo, por el análisis de redes de carreteras o viales, en la distribución de energía o fluidos, si se trata de optimización de rutas. Nos pueden facilitar el análisis de áreas topográficas o climáticas, las potencialidades y debilidades de la economía productiva asociada al territorio. También pueden ser útiles para monitorizar la evolución de variables estratégicas como la masa arbórea, las superficies cultivadas, la evolución de las fuentes y  recursos hídricos, y el despoblamiento de las zonas rurales. Por fin nos permiten simular los efectos que causarán fenómenos como la puesta en regadío de ciertos espacios, la deforestación, o el impacto de ciertas situaciones de emergencia, como incendios, lluvias intensas, vientos y huracanes y otras.

Finalmente nos tenemos que referir a la visualización estática o dinámica de la información ofrecida por el SIG. Se trata de poner en valor las tecnologías tipo Internet Web Mapping, de última generación, para almacenar, ver, analizar y gestionar geodatos directamente en web, multiplicando así la distribución en red de la información generada en el SIG, y haciéndolo de manera simultánea, interactiva y colaborativa.

PLOTEG plantea desarrollar protocolos y herramientas geográficas que utilicen geodatos para representar y estudiar las variables que interesan al estratega de lo urbano. Con ellos elaboraremos mapas temáticos para recoger capas de información, que nos conduzcan al diseño y gestión de proyectos estratégicos, que faciliten la visualización de resultados, y el diseño participativo de ciudades más sostenibles, sociales e inteligentes utilizando un sistema de Web Mapping.

Para ello, PLOTEG se propone potenciar las siguientes líneas de trabajo:

  • Creación del sistema de indicadores y protocolos a distintas escalas (ciudad, distrito, sección, cuadra-manzana, habitante-poblador) para la organización territorial georreferenciada en el ámbito de la planificación, y la gestión estratégica. El sistema PLOTEG de indicadores y protocolos se construirá teniendo en cuenta la experiencia del Observatorio Urbano Global, las propuestas elaboradas por los socios del CIDEU, y otras iniciativas internacionales
  • Desarrollar un sistema de trabajo para conocer y medir los avances y diferencias de las políticas urbanas implementadas desde los planes estratégicos de las ciudades de la red.
  • Desarrollar herramientas cartográficas flexibles y adaptables al tejido formal e informal de la ciudad, que permitan valorar la proximidad de la ciudadanía al sistema de servicios urbano, y mejorar la inclusividad.
  • Elaborar modelos de análisis espacial para comprender mejor los espacios formales e informales aprovechando la información territorial y digital local, y las propuestas técnicas y científicas que realicen expertos e instituciones de reconocido prestigio.
  • Proponer herramientas y plataformas para divulgar la información con cartografía temática de alta calidad, apoyar la gobernanza, e impulsar la democracia participativa en la ciudad intermedia.
  • Promover Laboratorios de Análisis Urbano con la colaboración de la oficina de la estrategia, el Ayuntamiento, y las Universidades y Centros de investigación, con sistemas de trabajo y herramientas de referencia que sean percibidas modélicas por las ciudades de la red.
  • Integrar estos modelos de trabajo en las plataformas formativas de CIDEU, para el intercambio y la formación en red a partir de los LAU`s promovidos por este acuerdo.
  • Impulsar la actividad económica que de estos trabajos se deriva, potenciando semilleros de empresas tecnológicas vinculadas a los geodatos.

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Los restos de la ciudad informal en la ciudad formal. Informalidades urbanas centrales

Informalidad

La inteligencia de los proyectos de la ciudad está en la estrategia urbana, y yo diría que, local y compartida en red. Ante los problemas contemporáneos hemos de recuperar el sentido común, un cierto escepticismo tecnológico y un poco de equilibrio territorial. Hoy se hace impensable actuar solo en partes determinadas de la ciudad, debemos entender el global construido como un conjunto urbano calificado donde encontraremos tejidos distintos y donde debemos valorar y proteger ciertas discontinuidades o vacíos. En mi opinión no se trata de volver a planificar la ciudad, sino de actuar con flexibilidad y estrategia. La planificación urbana ha de trazar únicamente unas líneas amplias y básicas que permitan la recomposición del territorio, a la vez que incentive proyectos urbanos a varias escalas con capacidad para la regeneración de los barrios y la puesta en valor de la ciudad.

En estos momentos, no podemos pensar que tenemos la capacidad de generar amplias transformaciones con las herramientas que hemos utilizado en el desarrollo urbano hasta nuestros días. Nuestra historia reciente ha creado demasiado frecuentemente disfunciones orgánicas y sociales con la incorrecta planificación. Las actuaciones han de ser modestas, replanteables, prolongadas en el tiempo, tender hacia la autosuficiencia y hacia la renaturalización de los territorios urbanos.

La informalidad existe en todas nuestras ciudades, incluso en aquellas que consideramos como más hechas. En este texto no voy a referirme a lo que conocemos como “informalidad” en las ciudades latinoamericanas y sobre lo que tenemos respuestas deficientes de actuación y muchas propuestas no realizadas. En estos casos, hemos de afrontar la realidad y volver a analizar, escuchar, dialogar y encontrar un nuevo conocimiento que nos permita actuar con parámetros contemporáneos. Quiero referirme a situaciones locales puntuales que encontramos tanto en la periferia como en el interior de las ciudades y poner como ejemplo de ellas Barcelona, seguramente nos será fácil extrapolar la situación y las propuestas.

1265162847_850215_0000000000_sumario_normalLa informalidad hoy se muestra de maneras distintas y en diversas posiciones urbanas. Vivimos en un espacio formado por tejidos urbanos donde frecuentemente encontramos “informalidades centrales” si consideramos el global de la ciudad construida como el lugar de referencia. En Barcelona podemos asociar la informalidad urbana a tres situaciones:

  1. Algunos espacios en áreas industriales en transformación donde se construyeron edificaciones y colonias residenciales ligadas a la actividad productiva. Los encontramos especialmente en la zona del Poblenou, y en otros lugares como Sant Andreu o Zona Franca.
  2. Terrenos en redefinición, habitualmente ligados a las infraestructuras ferroviarias o viarias de la ciudad. Suelen ser espacios muy centrales, donde se ha planificado pero no ejecutado grandes proyectos de nueva centralidad, como son las áreas de La Sagrera o la Plaça de les Glòries
  3. Algunos conjuntos edificados o pequeños barrios que se han mantenidos fuera de regulación urbanística. Los encontramos en espacios marcados por la topografía, en las laderas de las montañas o en espacios que son intersticios entre barrios más consolidados. La Satalia en Montjuïc o algunos rincones de Hostafrancs se pueden asociar a esta tipología.

EX TRAB 053Respecto a la informalidad de las ciudades latinoamericanas hay dos grandes diferencias: la primera es obvia al tratarse de la dimensión muy distinta, la segunda está en su carácter que no es exclusivamente residencial y que en Barcelona no puede considerarse como un espacio de infravivienda sino como ejemplo de auto-construcción  En conclusión, nos encontramos en unos lugares de la ciudad que se están fuera de regulación urbanística o que están pendientes de la ejecución de un planeamiento de reforma interior y que tienen una cierta vocación nostálgica con la tradición reciente.

A estas piezas urbanas podríamos denominarlas “microBarcelonas” y debemos tratarlas con criterios de intervención locales, bien en el sentido de darles valor urbano o a través de una transformación más radical. Creo que es importante para su reconocimiento el darles un nombre, que por otro lado ya tienen entre sus vecinos (la ciudadanía es inteligente), y asociarlas a una manera general de entender la ciudad que no las excluya de la legalidad urbanística.

Se me hace difícil pensar que podemos abordar estas situaciones a través de actuar exclusivamente sobre la vivienda. En Barcelona se han afrontado costosos procesos de remodelación de barrios (Bon Pastor, Colonia Castells, etc.) donde se han cambiado viviendas obsoletas por apartamentos “nuevos” a través de planes de realojo. Algo que evidentemente ha mejorado la calidad de vida de los residentes pero no estoy seguro de la validez ciudadana de la propuesta a medio plazo. Como tampoco estoy seguro que algunas propuestas de generar un tipo de vivienda repetitiva, de emergencia y sustitución sean la panacea para recuperar algunos barrios informales en Latinoamérica. No podemos abordar estos procesos a través de incorporar nueva vivienda masiva o generando transformaciones radicales ya que no tenemos la suficiente capacidad para atacar de manera global la situación ni de garantizar la regeneración total del lugar.

En Barcelona el problema no está exclusivamente en la vivienda, aunque frecuentemente estemos hablando de autoconstrucción y que seguro sea necesario un proceso de rehabilitación de la edificación. El análisis preciso y la posición nos darán las claves para la intervención. En mi opinión hay tres factores claves que se deben aportar para su regeneración o su transformación y que son:

  1. La creación de equipamientos de proximidad.
  2. El cambio de la movilidad, hacia la interconexión con la ciudad y la pacificación interior.
  3. La generación de espacio público, como lugar social de relación.

Se debe actuar en aquello que de valor a lo público, con el fin de generar más actividad urbana que sea apreciada por la ciudadanía a través de procesos compartidos e inclusivos de nueva gobernanza.

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El Asentamiento Informal, Piedra Angular de la Ciudad Informal

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En Argentina se les llama villas miseria. En Brasil, favelas. Poblaciones en Chile, y barrios en Colombia. Son suburbios y chabolas en España, o el champerio en Centroamérica. En Perú les llaman Asentamientos humanos, y así, una letanía larga de epítetos específicos de cada país o ciudad, ponen sobre la mesa uno de los principales problemas de nuestras ciudades: los asentamientos informales (AI).

No hay dos “AI” iguales, pero podemos caracterizarlos mediante factores comunes relacionados con el origen, las dinámicas económicas, las pautas sociales y culturales, y las relaciones con la ciudad formal, entre otros. Se trata de asentamientos de auto-construcción  sin dotaciones de infraestructura ni servicios básicos, sobre terrenos generalmente usurpados a sus legítimos dueños, localizados en torrenteras o zonas de riesgo, con grave contaminación ambiental. Son espacios densos, de crecimiento instantáneo, situados al borde de las ciudades.

Los pobladores de los “AI” tienen especiales dificultades en el mercado laboral, una subcultura propia, una organización social específica protectora y subordinante, bajos niveles formativos y un mal acceso al sistema de salud. Aunque los “AI” surgen y se desarrollan en apariencia de manera espontánea, la realidad suele caracterizarse por la existencia y rigurosa aplicación de mecanismos y lógicas de ciertos mercados que conducen a la creación y comercialización de suelo urbano informal para gente pobre. Este mercadeo produce pingues beneficios a una minoría a costa de someter a una gran cantidad de personas a las condiciones de vida más miserables.

En relación con los espacios públicos, los asentamientos presentan una situación muy precaria. Lo normal es que no existan como tales, y que si se dan, estén marcados por la inseguridad y el ejercicio de actividades ilegales o abiertamente delictivas. Esto se explica porque la relación de las autoridades con el asentamiento informal, tiende a la transparencia y a la invisibilidad, es decir a actuar como si no existieran, concentrando sus actuaciones y proyectos en mejorar la calidad de vida de la ciudad formal.

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Respecto a los equipamientos e infraestructuras todos los “AI” presentan frentes comunes. No están previstos, ni se les puede prever. Serían especialmente necesarios, pues por lo general, los “AI” ocupan espacios marginales, accidentados, donde la ciudad formal no consideró interesante ni prudente desplegarse. Las carencias específicas de los pobladores del “AI” en sus requerimientos de servicios de salud y educación no se corresponden con la posibilidad de dar soluciones internas por su carácter informal,  ni se suelen satisfacer en la ciudad formal por la invisibilidad o estigma que los “AI” transmiten a sus pobladores.

El ejercicio de la autoridad, y las normas de aplicación en cada asentamiento, presenta graves dilemas a los pobladores. La relación con el concepto de propiedad genera inseguridad, siendo muy vulnerable todo el sistema desde la óptica física, económica, jurídica, urbanística, cultural y social del asentamiento.

La conveniencia de regularizar las relaciones entre los pobladores del “AI” y los residentes que les circundan como habitantes de la ciudad formal, así como con las autoridades formales, se enfrenta al rechazo o pasividad de estos por un lado, y a la presión de la solidaridad grupal y el respeto de las normas establecidas por el liderazgo dominante en el asentamiento, de otro.

Estrategias Hacia la Formalidad

Algunas ciudades de CIDEU vienen aplicando estrategias que se han concretado en diversos proyectos estratégicos, que podemos considerar modélicos para abordar diferentes ámbitos del problema. Podemos establecer cuatro categorías de estrategias, cada una de las cuales genera un amplio abanico de soluciones y proyectos. Son las siguientes:

1. Estrategias de anticipación y actuación preventiva para evitar la consolidación de los “AI

2. Estrategias de mejora del AI existente, en materia de hábitat, seguridad y protección medio ambiental y jurídica, espacio público, infraestructuras y servicios, movilidad y otras.

3. Estrategias de reubicación de pobladores en entornos formales diseñados para la transición

4. Estrategias de cambio cultural y para el empoderamiento de los pobladores

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Ciudades Informales en la Ciudad Formal

Ciudad Informal

La ciudad formal organiza el uso, apropiación y gestión del espacio urbano, sea este de carácter público o privado, de conformidad con ciertas normas y reglas. Entre otras, esas normas regulan el derecho de propiedad, el planeamiento de usos, infraestructuras y equipamientos, y los reglamentos y normas necesarios para ordenar la convivencia, la prestación y disfrute de los servicios públicos, y los derechos y deberes de la ciudadanía. La última cuestión presenta en cada ciudad una complejidad específica, pues puede abarcar desde un reglamento para regular el transporte público o utilizar el taxi, las normas de señalización de los comercios e instituciones, o los criterios para utilizar un campo de fútbol o el espacio público.

Muchas ciudades formales contienen una o más ciudades informales, es decir, entornos que se mantienen al margen de las normas y reglas que enmarcan la vida de la ciudad formal. Y es el grado de informalidad y sus características lo que nos puede llevar del espacio irregular al ilegal y de la más absoluta miseria al ejercicio lucrativo de actividades vinculadas a la delincuencia.

La estrategia deficiente, la mala planificación y falta de correspondencia entre la práctica política, la política socioeconómica y los recursos que la parte mas marginal de la ciudadanía puede dedicar al hábitat, así como  la perversa y excluyente actuación de los mercados, conducen a que el grado de informalidad en nuestras ciudades sea demasiado elevado, y lo que es peor, a su incesante crecimiento.

El destino lógico de la parte informal de las ciudades debe ser su formalización, pero ese proceso está plagado de dificultades de tipo económico, sociocultural, jurídico, arquitectónico, y urbanístico. Todo ello sin contar con la poca voluntad política existente para abordar un problema de solución cara y compleja, y que a priori, ofrece un rédito electoral discutible.

Desde el punto de vista económico cuesta integrar a la estructura urbana unos espacios sustentados en relaciones económicas informales, o en el peor de los casos, de carácter abiertamente ilegal y delictivo.

Desde el punto de vista sociocultural hay que abordar el dilema que genera la necesidad de crear y compartir el espacio público propio de la ciudad formal. Con frecuencia es necesario también empoderar al poblador informal con los derechos, deberes, y valores propios de la ciudadanía. Superar la informalidad implica por fin, abordar un cambio cultural con aprendizajes y desaprendizajes más complejos que los que son necesario hacer cuando se trata de la creación de barriadas populares orientadas desde el principio por la formalidad.

La perspectiva jurídica de la formalización es muy compleja, aún en el supuesto de que no se trate de situaciones especialmente ilegales o delictivas. Implantar el derecho de propiedad, dar visibilidad a lo invisible, y ajustarse a un marco de normas homologables, que permitan abrir el espacio informal al entorno formal, requiere de estrategias específicas.

Pero los problemas que genera la formalización del hábitat y su urbanización no son menores. La utilización de materiales adecuados, y la modularización de soluciones constructivas que solucionen carencias en materia de servicios e infraestructuras, el diseño del espacio público y del mobiliario urbano, y buscar solución a los problemas de conectividad y vialidad, son algunos de los temas que la ciudad formal debe confrontar para integrar la informalidad.

El segundo gran ámbito de informalidad urbana tiene que ver con la economía sumergida, y en concreto con la falta de transparencia de las empresas y de la ciudadanía con las haciendas públicas.

A nivel empresarial las grandes fuentes de informalidad se encuentran: En la contratación de trabajadores. En la fiscalidad ligada a la compra y venta, tipo IVA o similar. En la liquidación de tasas o impuestos a los gobiernos locales, regionales o centrales. Los problemas generados por este tipo de informalidades a la ciudad formal son muy graves, ya que genera situaciones de injusticia objetiva ante la necesidad de las empresas de competir en igualdad en los mercados, precariza el mercado de trabajo, y reduce la capacidad recaudadora de las diferentes administraciones.

La ciudadanía que toma parte activa o pasiva en la informalidad económica de la ciudad, lo hace a veces como víctima, en el caso del trabajador contratado en situación irregular, y otras veces como causante de la irregularidad, en el caso de que se trate de personas que incumplen sus obligaciones fiscales, o que eludan el pago de tasas o impuestos municipales. El crear y mantener en la ciudadanía conciencia de la necesidad de contribuir al sostenimiento urbano mediante el puntual cumplimiento de las obligaciones tributarias, va muy ligado al buen gobierno y a la transparencia de las cosas públicas en la ciudad, a la eficacia de los sistemas recaudatorios, y a las acciones de concienciación de la población que hay que desarrollar desde el nivel escolar para hacer y reforzar el necesario cambio cultural.

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