Ciudades CIDEU, Congreso CIDEU, WUF7

Evento CIDEU en el City Changer Room del WUF7

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El día 7 de abril,  a las 13:30 en la sala City Changer Room (Pabellón ONU-Habitat), CIDEU compartirá con la comunidad internacional reflexiones, consideraciones, propuestas políticas y estrategias adoptadas durante su XXI Congreso “Ciudades para la Vida”,  que se celebrará en Medellín del 3 al 5 de abril. Este evento, bajo el nombre, “Ciudades para la Vida”: Iberoamérica comparte su visión con la comunidad internacional, contará con la intervención de académicos, expertos internacionales y líderes locales, basado en las conclusiones y recomendaciones finales adoptadas en el Congreso, incorporando las reflexiones de otras regiones más allá de Iberoamérica.

El objetivo es lograr una visión de largo alcance y una contribución específica a las conclusiones finales de la 7ª edición del Foro Urbano Mundial así como al proceso que se desencadenara desde el Foro hacia Hábitat III en 2016.

Este evento, aportará una oportunidad única en progresar en la reflexión, desde Iberoamérica ya que junto a una importante historia en la actualidad, se tienen desarrollos y propuestas de la mayor trascendencia para la comunidad internacional, orientadas a un nuevo vivir en el medio urbano y a un nuevo orden social que brinde la oportunidad de alcanzar metas sobresalientes en el campo de la equidad y alivio urgente de la pobreza.

La finalidad principal es contar con una visión global sobre el significado para la comunidad de la idea de “Ciudades para la Vida”, reflexión principal del WUF7 y la base de las reflexiones y propuestas del Congreso CIDEU. Visión que priorizaría la consideración esencial de la cultura y la civilización, en tanto que fundamentos primordiales en la búsqueda de una humanización y armonía, en la evolución acelerada de lo urbano en todos los continentes; luz guía para hacer frente a los problemas fundamentales de la humanidad reflejados todos en las ciudades y lo urbano; vía única para impulsar la aparición de un nuevo pensamiento urbano que deberá ofrecer las líneas más estratégicas en la construcción colectiva y consensuada de la Nueva Agenda Urbana Mundial 2016-HABITAT III.

Concebimos la ciudad como el medio capaz de facilitar el buen vivir de la ciudadanía. Solemos pensar que el “haré” de la ciudad, es decir, las infraestructuras, los equipamientos, el urbanismo, y la estructura de servicios básicos, es la clave diferencial de la aportación urbana a ese buen vivir. La diferencia está no solo en el “hard”, sino el “soft”, lo que diferencia el buen vivir, es el alma urbana.

Por eso en CIDEU pensamos como concretar el concepto en nuestras ciudades, resaltando cuatro factores:

Los valores que se promueven y comparten. La capacidad para pensarse a sí misma y diseñar su futuro, la voluntad de educar y ser educada, la defensa del oficio emprendedor y el cultivo de la capacidad de innovación, solidaridad o el civismo de los pobladores.

La forma en que la ciudad crea y reparte las oportunidades. Las oportunidades de empleo y de salud, las oportunidades de educación o la edad y el género son factores discriminan a la ciudadanía en el reparto de oportunidades.

La capacidad de inclusión sobre la que la ciudad progresa: gerencia incluyente de los asentamientos informales, el comercio informal y los entornos obsolescentes.

La equidad, significa, evitar la corrupción en la toma de decisiones; reducir los niveles de desigualdad; buscar la mayor participación posible de la ciudadanía y la mejora del sistema democrático, y ofrecer los niveles de seguridad necesarios para ejercer las libertades.

Os epereamos el lunes 7 de abril a las 13:30 en Sala City Changer Room en el Pabellón ONU-Habitat en Medellín, Colombia.

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4 Ámbitos del XXI Congreso: Post II “Inclusión y Equidad”

III. La Ciudad Inclusiva

Comuna13La ciudad presenta muchos factores de exclusión urbana, de los que destacamos los asentamientos informales, el comercio informal y los entornos obsolescentes, por su generalización e impacto. El asentamiento informal es una forma de construir ciudad y ciudadanía que en ciertas urbes se ha convertido en la manera hegemónica de hacerlo, bajo el nombre de favela, villa miseria, asentamiento humano, chabolismo o barrio marginal. Se caracterizan por la inseguridad jurídica, la carencia de infraestructuras y servicios, la mala habitabilidad, la carencia de saneamiento, su ubicación inadecuada, la falta de estímulos culturales para la integración, la carencia de espacio público, el liderazgo propio como defensa colectiva ante autoridades de la ciudad, el desarrollo rápido no planeado, la producción de desajustes en el ecosistema local, el ser fuente de severos problemas sociales mediante las pandillas, bandas, robos, droga, y marginalidad, por el surgimiento organizado siguiendo una lógica de creación de suelo para pobres y por ofrecer una salida laboral difícil y con frecuencia asociada a la criminalidad.

El asentamiento informal se ha intentado prohibir, eliminar o ignorar. Tal vez en algún caso concreto y de forma puntual esas estrategias hayan tenido éxito, en especial si se trata de proyectos necesarios por afectar a la seguridad o a la salud pública. Pero en general, aplicar esas estrategias, durante muchos años, ha dado malos o nulos resultados. Lo que parece inteligente y apropiado es anticiparse y prevenir cuando todavía estamos a tiempo, y hacer proyectos para formalizar los asentamientos ya conformados.

El comercio informal representa un importante nivel de discriminación para el comercio de proximidad urbana instalado en la ciudad, pues supone aceptar cierta deslealtad con quienes pagan los impuestos y tasas municipales, así como la ocupación permisiva y unilateral del espacio público. El comercio informal suele gozar del favor de una parte de la ciudadanía que se beneficia del reflejo en el precio de los bajos costes de la informalidad. La estrategia de acosar y reprimir a los comerciantes informales suele lograr su reubicación, pero solo la formalización ordenada de sus asentamientos, sea de forma definitiva o temporal, la formación empresarial de la persona implicada, el crear infraestructuras comerciales, y facilitar la financiación del camino a la formalidad, da frutos estables. Algunas ciudades actúan con cierta permisividad, o incluso tratan de mirar para otro lado, ante la complejidad del problema.

Muchas ciudades albergan espacios de obsolescencia, sea porque la ciudad no ha acabado de construir la totalidad de su trama urbana, bien por tratarse de espacios productivos con urbanismo y tecnologías obsoletas, o por que el tiempo ha degrado el uso y mantenimiento de algunos centros históricos tan ricos en patrimonio, como caros de sostener. Aunque temporalmente se apliquen estrategias para ignorar o envolver estos espacios de manera que parezcan invisibles a los ojos de la ciudadanía, parece adecuado tratar de regenerarlos con aportaciones estratégicas o estableciendo las alianzas adecuadas, o asociando el espacio obsoleto a algún gran proyecto con financiación garantizada. La intervención en espacios obsoletos es estratégica por su capacidad para convertir la amenaza en oportunidad y hacer de la necesidad virtud.

IV. Desarrollo en Equidad

La ciudad para la vida debe desarrollarse en equidad, para que la ciudadanía se mueva en el marco de los comportamientos éticos, se respete la dignidad de las personas, para evitar la discriminación y para vivir en un entorno pacífico, justo y democrático. Los proyectos estratégicos más significativos, podemos incluirlos en los siguientes entornos:

  • Evitar la corrupción en la toma de decisiones.
  • Propiciar unos niveles mínimos de desarrollo humano.
  • Buscar la participación de la ciudadanía y la mejora del sistema democrático.
  • Ofrecer los niveles de seguridad necesarios para ejercer las libertades.

La corrupción en cualquiera de sus variantes, es el abuso en beneficio propio que ejerce quien ha recibido poder para tomar decisiones justas. La praxis corruptas más generalizadas son el uso ilegítimo de información privilegiada, el tráfico de influencias, el patrocinio, el soborno, la extorsión, los fraudes, la malversación de los recursos públicos, la prevaricación, el tráfico de drogas, el lavado de dinero, la prostitución ilegal, a los desmanes urbanísticos.

Depende de la ciudad o país del que hablemos, pues cada legislación o normativa, interpreta como legales unas actuaciones que otros considerarían corruptas. La estrategia contra la corrupción es la transparencia en la toma de decisiones, la educación en valores de la ciudadanía, el fortalecimiento del tejido social e institucional, la aplicación de mecanismos de represión, y ante todo, el cambio cultural necesario para el rechazo social de los corruptos. Las consecuencias estratégicas de la corrupción son demoledoras. Destruye la democracia y el buen gobierno, cuestiona el estado de derecho, distorsiona y mina los procesos económicos primando la falta de eficiencia, tergiversa la planificación y asignación de recursos en el sector público, es un lastre para el medioambiente, como para el cumplimiento de los derechos sociales, la protección laboral, la sindicación y la prevención del trabajo infantil. Cuando se produce en los entornos menos desarrollados repercute en la ayuda alimentaria, en la construcción de infraestructuras para el desarrollo o en otras ayudas claves, y afecta a todos los ámbitos de la vida.

El desarrollo humano guarda relación con la cantidad de opciones que tiene un ser humano en su propio medio, para ser o hacer lo que desea. Es un modo de medir la calidad de vida en el medio urbano, y una variable fundamental para calificar una ciudad. El índice de desarrollo humano (IDH), tiene en cuenta tres variables: la salud, medida como la esperanza de vida al nacer, la educación, medida por la tasa de alfabetización de adultos y la tasa bruta combinada de matriculaciones en educación primaria, secundaria y superior con los años de duración de la educación obligatoria, y el índice de riqueza, medido por el PIB per cápita en dólares según diversas distribuciones. Utilizando el IDH o bien alguno de los índices similares diseñados para medir el nivel de desarrollo humano de los diferentes barrios de una ciudad, podemos conocer el grado de equidad de los territorios urbanos, y priorizar inversiones necesarias para corregir los desequilibrios observados mediante proyectos de intervención. El PUI de Medellín es un buen ejemplo del tipo de acciones a los que nos estamos refiriendo, mediante el impulso de proyectos de urbanismo pedagógico y participativo.

La participación implica desarrollar iniciativas para integrar a la ciudadanía a la toma de decisiones de manera independiente, sin necesidad de que formen parte de la administración pública o de un partido político. Esta participación se articula mediante la convocatoria de foros, el uso de entidades sin ánimo de lucro, academias y universidades, o a través de herramientas digitales para la participación que ofrecen Internet y las redes sociales. La participación permite a los usuarios mejorar los proyectos y planes, hacer la gestión de lo público más eficaz y transparente, mejorar el compromiso de la ciudadanía con la cosa pública, evitar la contestación que retrasan los proyectos, y hace a las ciudades más equitativas. No conviene improvisar la participación. Es mejor organizarla definiendo bien los objetivos, identificando a los actores más significativos, consensuando la agenda y los mensajes a desarrollar y trasmitir, eligiendo bien las técnicas y herramientas más adecuadas, e identificando la evaluación de resultados.

La seguridad ciudadana que asegura la convivencia pacífica, la erradicación de la violencia, la utilización pacífica y ordenada del espacio público y, en general, evita la comisión de delitos y faltas contra las personas y sus bienes, es un factor de equidad en tanto que la injusticia y los desequilibrios son fuente de violencia. En nuestras ciudades percibimos la seguridad como mejorable en lo que hace referencia a la seguridad vial, la violencia de género y contra las minorías étnicas o religiosas, el acoso, los delitos informáticos, los atentados contra la propiedad o contra las personas, la violencia generada por el narco tráfico y otras formas de crimen organizado. Hay que diseñar estrategias de seguridad y convertirlas en proyectos eficaces. Sin esa base, impera la ley del más fuerte, y no es posible avanzar hacia la equidad.

Proponemos en resumen cultivar y educar a la ciudadanía, porque ella es el alma de la ciudad. De las ciudades que queremos educadas para la vida.

Firmas Pedroi - BLOG

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4 Ámbitos del XXI Congreso: Post I “Valores y Oportunidades”

Congreso Medellín

El lema “Ciudades para la Vida” nos propone un marco para reflexionar y seleccionar proyectos idóneos para compartir el conocimiento entre las ciudades de la red. Este marco lo constituyen cuatro  factores:

  • Los Valores que se promueven y comparten en cada ciudad.
  • La manera en que la ciudad crea y reparte Oportunidades.
  • La capacidad de Inclusión.
  • El grado de Equidad.

En principio, estos deberán ser los argumentos de las cuatro mesas que compondrán el seminario de la próxima Asamblea a celebrar en la Ciudad de Medellín, en los próximos 2 al 5 de Abril de año entrante.

Las ciudades de la red deben seleccionar los proyectos que consideren oportunos para ser presentados en el foro del encuentro, y para que sean incorporados a la monografía que sobre el tema editará CIDEU a semejanza de lo ocurrido en Congresos anteriores. El 15 de febrero es la fecha límite de presentación de proyectos por las ciudades de la red

I. Promover y compartir Valores

Son muchos los valores que la ciudad para la vida promueve. Destacamos los más estratégicos:

  • Proyectos que desarrollen metodologías, tecnologías, organización, y maneras de participación para incidir de forma positiva en la capacidad de las ciudades para pensarse y diseñar su futuro
  • Proyectos que potencien la voluntad de la ciudad de educar y ser educada, planteando la educación como valor.
  • Proyectos que planteen la defensa del oficio emprendedor y cultiven la capacidad de innovación.
  • Proyectos para fomentar la generosidad, solidaridad y civismo de los pobladores.
  • Proyectos que promuevan la creación y la búsqueda de una relación enriquecedora de la ciudadanía con los bienes culturales, fomentando la propia identidad, aceptando la diferencia, y aprendiendo de otras culturas.

Los valores son los auténticos sensores de la inteligencia urbana. La ciudad que promueve valores realiza la mejor inversión estratégica.

II. Crear Oportunidades y compartirlas

La ciudad para la vida procura que tanto la ciudadanía como las empresas y organizaciones públicas y privadas generen oportunidades, de modo que todos se encuentren con ellas en condiciones similares. Destacamos las oportunidades que juegan un papel más estratégico y son por ello más determinantes:

Las oportunidades de empleo, que suele ser la base, causa y efecto, de la igualdad de oportunidades. Son especialmente determinantes de la integración generacional de los jóvenes y fuente de valores como la seguridad, la creatividad y otros. Los proyectos que más contribuyen a crear oportunidades de empleo, tienen que ver con la economía del conocimiento, la potenciación de yacimientos locales de empleo, y la creación de infraestructuras, servicios y sistemas para el desarrollo local.

  • Las oportunidades de la ciudadanía en relación con la salud, que se concretan en el hecho de que algunas ciudades ofrecen a sus pobladores una esperanza de vida quince años superiores a otras. Los proyectos que más inciden en la creación y reparto de estas oportunidades tienen que ver con la construcción y mantenimiento de un sistema básico y público de salud, con la implantación de un sistema de prevención y educación para la salud, y la asunción de hábitos de vida saludables por la ciudadanía.
  • La educación, que podemos considerar como el factor más posicionador de la ciudadanía, y que genera más autonomía y capacidad para asumir el propio destino. Para entenderla estratégicamente debe ser continua y partiendo del nivel básico buscar que la ciudadanía aprenda a aprender y pueda ejercer ese derecho a lo largo de su vida.
  • La edad y el género son factores que discriminan a la ciudadanía en el reparto de oportunidades que la ciudad inteligente y con alma debe corregir mediante los proyectos estratégicos adecuados. Es muy necesario desarrollar proyectos para proteger a la mujer de la violencia de género y de tanta forma de discriminación contra las personas mayores y quienes presentan alguna disminución física o psíquica.

Firmas Pedroi - BLOG

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Vamos a Medellín para hacer “Ciudades con Alma”

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En el XX Congreso de CIDEU, celebrado en la ciudad de Barcelona (España), en marzo de 2012, avanzamos en el significado de los espacios urbanos neoterciarios y compartimos proyectos estratégicos entre las ciudades de la red que nos ayudaron a concretar el sentido profundo de lo que se construye en este tiempo de cambios tan estratégicos.

En la ciudad de Cuenca (Ecuador) tuvo lugar el encuentro de Cideu 2013 para reflexionar y aprender juntos en torno a “La informalidad en la ciudad formal” analizando proyectos estratégicos de varias ciudades que están afrontando estos  retos.

Ahora, las ciudades de la red estamos convocados al XXI Congreso de CIDEU que se celebrará en Medellín, del 3 al 5 de abril con el tema “Ciudades para la Vida”.

Nuestra reflexión estará directamente vinculada a la que realizará inmediatamente después el 7 Foro Urbano Mundial ONU Habitat que se celebrará en la misma Ciudad de Medellín en los días siguientes a la conclusión del Congreso de Cideu. De este modo, el XXI  Congreso de CIDEU tendrá una oportunidad excepcional para compartir con la comunidad internacional, las conclusiones y propuestas de futuro que surgirán del Congreso, en un evento paralelo que se celebrará en el marco del 7 Foro Mundial, y que nos permitirá enriquecernos mutuamente  aportando  una visión iberoamericana del tema .

En nuestros congresos, nos hemos referido  a las hondas transformaciones  que se están produciendo,  y proponemos respuestas desde las ciudades intercambiando el conocimiento que nos facilita los proyectos estratégicos que compartimos en la red. En el XXI Congreso del CIDEU, proponemos reflexionar juntos y compartir proyectos a cerca del alma de nuestras ciudades.

Decimos “Ciudades para la vida” y pensamos en hacer ciudades capaces de facilitar el buen vivir de la ciudadanía. Y eso, no depende solo de las infraestructuras y equipamientos, del urbanismo, o de la estructura de servicios básicos de que se disponga. Depende también de un conjunto de factores intangibles, que relacionamos con el alma urbana, y que abarca al menos cuatro categorías: los valores que cada ciudad promueve y comparte, la manera en que la ciudad crea y reparte las oportunidades, su capacidad de inclusión, y su grado de equidad.

Para ello, vamos a plantear y conocer las experiencias que desarrollan las ciudades de la red, vamos a  compartir la manera de pensar la ciudad y reinventarla, y cómo afrontar los retos estratégicos que la nueva época nos plantea.

Con la publicación de la web del XXI Congreso abrimos el periodo de inscripción y de aportaciones al que estamos convocados, presentando los proyectos estratégicos que se están desarrollando en vuestras ciudades en alguno de los cuatro ámbitos en que se ha  estructurado la reflexión y que conformarán la estructura de las mesas del seminario técnico del día cuatro y de la monografía que nos corresponde publicar. Estos ámbitos son: Promover valores; Crear y repartir oportunidades; Buscar la inclusión; Desarrollarse en equidad.

Desde la Secretaría General os animamos a participar activamente en el Congreso así como en  los encuentros previos convocados en las subredes de la red, y a compartir los proyectos que desarrollan vuestras ciudades, para que sirvan de base, mediante la innovación creativa de soluciones en otras ciudades de la red.

Nos vemos en Medellín para hacer “Ciudades con Alma”

Firmas Mavi y pedro - BLOG 2

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PLOTEG, Protocolo local para la organización territorial georeferenciada

PLOTEGLa georreferenciación es la técnica geográfica que asigna, por el medio técnico adecuado, una serie de coordenadas geográficas, procedentes de una imagen de referencia conocida, a una imagen digital de destino. Cada serie de pixeles son fácilmente reconocibles en ambas imágenes, si el origen fisiográfico o topográfico es estable en lo espacial y temporal, como la desembocadura de un río, la línea de costa, o una referencia toponímica. Los puntos adicionados se distribuyen en la escena evitando su colocación lineal.

La información georreferenciada es la base de actuación de los SIG (Sistemas de Información Geográfica), que capturan, analizan, almacenan, modelizan, gestionan, y visualizan esa información. Los SIG permiten integrar fuentes de datos muy variadas para facilitar la ordenación del territorio, de forma barata, rápida y directa. Hay aplicaciones muy interesantes que se encuentran en fase de desarrollo en diversos campos de la ordenación territorial, como la gestión del agua y la optimización de su ciclo, en la agricultura, en la logística de la distribución y el geomarketing, en la ordenación y control de los usos del suelo y la protección del medio ambiente, en los procesos de distribución de la actividad económica, las infraestructuras y servicios públicos, el uso y ubicación de los recursos culturales, la gestión de tráfico, el control y mejora del medio ambiente urbano, la gestión catastral, la elaboración y gestión de planes de emergencia, los estudios sociodemográficos, la estructura de la población, los estados de salud, los mapeos electorales, y otros.

La clave de un SIG son los geodatos. Se trata de datos con dos dimensiones, la geográfica o geométrica y la descriptiva o representativa, que puede ser tan diversa como variado es el ámbito posible de representación. Si el geodato lo referenciamos por satélite, disponemos de un sistema dinámico de información. Las imágenes producidas por satélite con tecnologías de teledetección, y la información producida por los Sistemas de Posicionamiento Global (GPS), son dos fuentes para la obtención de geodatos en su dimensión geométrica. Esos datos se almacenarán en capas temáticas en función de la representatividad asignada, para conformar mapas temáticos o relacionales que podemos ver y utilizar en función del sistema de visualización utilizado.

PLoteg2Los mapas temáticos nos ayudarán a ordenar el territorio, sea facilitando el análisis que soporten las decisiones sobre los usos del suelo, por el análisis de redes de carreteras o viales, en la distribución de energía o fluidos, si se trata de optimización de rutas. Nos pueden facilitar el análisis de áreas topográficas o climáticas, las potencialidades y debilidades de la economía productiva asociada al territorio. También pueden ser útiles para monitorizar la evolución de variables estratégicas como la masa arbórea, las superficies cultivadas, la evolución de las fuentes y  recursos hídricos, y el despoblamiento de las zonas rurales. Por fin nos permiten simular los efectos que causarán fenómenos como la puesta en regadío de ciertos espacios, la deforestación, o el impacto de ciertas situaciones de emergencia, como incendios, lluvias intensas, vientos y huracanes y otras.

Finalmente nos tenemos que referir a la visualización estática o dinámica de la información ofrecida por el SIG. Se trata de poner en valor las tecnologías tipo Internet Web Mapping, de última generación, para almacenar, ver, analizar y gestionar geodatos directamente en web, multiplicando así la distribución en red de la información generada en el SIG, y haciéndolo de manera simultánea, interactiva y colaborativa.

PLOTEG plantea desarrollar protocolos y herramientas geográficas que utilicen geodatos para representar y estudiar las variables que interesan al estratega de lo urbano. Con ellos elaboraremos mapas temáticos para recoger capas de información, que nos conduzcan al diseño y gestión de proyectos estratégicos, que faciliten la visualización de resultados, y el diseño participativo de ciudades más sostenibles, sociales e inteligentes utilizando un sistema de Web Mapping.

Para ello, PLOTEG se propone potenciar las siguientes líneas de trabajo:

  • Creación del sistema de indicadores y protocolos a distintas escalas (ciudad, distrito, sección, cuadra-manzana, habitante-poblador) para la organización territorial georreferenciada en el ámbito de la planificación, y la gestión estratégica. El sistema PLOTEG de indicadores y protocolos se construirá teniendo en cuenta la experiencia del Observatorio Urbano Global, las propuestas elaboradas por los socios del CIDEU, y otras iniciativas internacionales
  • Desarrollar un sistema de trabajo para conocer y medir los avances y diferencias de las políticas urbanas implementadas desde los planes estratégicos de las ciudades de la red.
  • Desarrollar herramientas cartográficas flexibles y adaptables al tejido formal e informal de la ciudad, que permitan valorar la proximidad de la ciudadanía al sistema de servicios urbano, y mejorar la inclusividad.
  • Elaborar modelos de análisis espacial para comprender mejor los espacios formales e informales aprovechando la información territorial y digital local, y las propuestas técnicas y científicas que realicen expertos e instituciones de reconocido prestigio.
  • Proponer herramientas y plataformas para divulgar la información con cartografía temática de alta calidad, apoyar la gobernanza, e impulsar la democracia participativa en la ciudad intermedia.
  • Promover Laboratorios de Análisis Urbano con la colaboración de la oficina de la estrategia, el Ayuntamiento, y las Universidades y Centros de investigación, con sistemas de trabajo y herramientas de referencia que sean percibidas modélicas por las ciudades de la red.
  • Integrar estos modelos de trabajo en las plataformas formativas de CIDEU, para el intercambio y la formación en red a partir de los LAU`s promovidos por este acuerdo.
  • Impulsar la actividad económica que de estos trabajos se deriva, potenciando semilleros de empresas tecnológicas vinculadas a los geodatos.

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Los restos de la ciudad informal en la ciudad formal. Informalidades urbanas centrales

Informalidad

La inteligencia de los proyectos de la ciudad está en la estrategia urbana, y yo diría que, local y compartida en red. Ante los problemas contemporáneos hemos de recuperar el sentido común, un cierto escepticismo tecnológico y un poco de equilibrio territorial. Hoy se hace impensable actuar solo en partes determinadas de la ciudad, debemos entender el global construido como un conjunto urbano calificado donde encontraremos tejidos distintos y donde debemos valorar y proteger ciertas discontinuidades o vacíos. En mi opinión no se trata de volver a planificar la ciudad, sino de actuar con flexibilidad y estrategia. La planificación urbana ha de trazar únicamente unas líneas amplias y básicas que permitan la recomposición del territorio, a la vez que incentive proyectos urbanos a varias escalas con capacidad para la regeneración de los barrios y la puesta en valor de la ciudad.

En estos momentos, no podemos pensar que tenemos la capacidad de generar amplias transformaciones con las herramientas que hemos utilizado en el desarrollo urbano hasta nuestros días. Nuestra historia reciente ha creado demasiado frecuentemente disfunciones orgánicas y sociales con la incorrecta planificación. Las actuaciones han de ser modestas, replanteables, prolongadas en el tiempo, tender hacia la autosuficiencia y hacia la renaturalización de los territorios urbanos.

La informalidad existe en todas nuestras ciudades, incluso en aquellas que consideramos como más hechas. En este texto no voy a referirme a lo que conocemos como “informalidad” en las ciudades latinoamericanas y sobre lo que tenemos respuestas deficientes de actuación y muchas propuestas no realizadas. En estos casos, hemos de afrontar la realidad y volver a analizar, escuchar, dialogar y encontrar un nuevo conocimiento que nos permita actuar con parámetros contemporáneos. Quiero referirme a situaciones locales puntuales que encontramos tanto en la periferia como en el interior de las ciudades y poner como ejemplo de ellas Barcelona, seguramente nos será fácil extrapolar la situación y las propuestas.

1265162847_850215_0000000000_sumario_normalLa informalidad hoy se muestra de maneras distintas y en diversas posiciones urbanas. Vivimos en un espacio formado por tejidos urbanos donde frecuentemente encontramos “informalidades centrales” si consideramos el global de la ciudad construida como el lugar de referencia. En Barcelona podemos asociar la informalidad urbana a tres situaciones:

  1. Algunos espacios en áreas industriales en transformación donde se construyeron edificaciones y colonias residenciales ligadas a la actividad productiva. Los encontramos especialmente en la zona del Poblenou, y en otros lugares como Sant Andreu o Zona Franca.
  2. Terrenos en redefinición, habitualmente ligados a las infraestructuras ferroviarias o viarias de la ciudad. Suelen ser espacios muy centrales, donde se ha planificado pero no ejecutado grandes proyectos de nueva centralidad, como son las áreas de La Sagrera o la Plaça de les Glòries
  3. Algunos conjuntos edificados o pequeños barrios que se han mantenidos fuera de regulación urbanística. Los encontramos en espacios marcados por la topografía, en las laderas de las montañas o en espacios que son intersticios entre barrios más consolidados. La Satalia en Montjuïc o algunos rincones de Hostafrancs se pueden asociar a esta tipología.

EX TRAB 053Respecto a la informalidad de las ciudades latinoamericanas hay dos grandes diferencias: la primera es obvia al tratarse de la dimensión muy distinta, la segunda está en su carácter que no es exclusivamente residencial y que en Barcelona no puede considerarse como un espacio de infravivienda sino como ejemplo de auto-construcción  En conclusión, nos encontramos en unos lugares de la ciudad que se están fuera de regulación urbanística o que están pendientes de la ejecución de un planeamiento de reforma interior y que tienen una cierta vocación nostálgica con la tradición reciente.

A estas piezas urbanas podríamos denominarlas “microBarcelonas” y debemos tratarlas con criterios de intervención locales, bien en el sentido de darles valor urbano o a través de una transformación más radical. Creo que es importante para su reconocimiento el darles un nombre, que por otro lado ya tienen entre sus vecinos (la ciudadanía es inteligente), y asociarlas a una manera general de entender la ciudad que no las excluya de la legalidad urbanística.

Se me hace difícil pensar que podemos abordar estas situaciones a través de actuar exclusivamente sobre la vivienda. En Barcelona se han afrontado costosos procesos de remodelación de barrios (Bon Pastor, Colonia Castells, etc.) donde se han cambiado viviendas obsoletas por apartamentos “nuevos” a través de planes de realojo. Algo que evidentemente ha mejorado la calidad de vida de los residentes pero no estoy seguro de la validez ciudadana de la propuesta a medio plazo. Como tampoco estoy seguro que algunas propuestas de generar un tipo de vivienda repetitiva, de emergencia y sustitución sean la panacea para recuperar algunos barrios informales en Latinoamérica. No podemos abordar estos procesos a través de incorporar nueva vivienda masiva o generando transformaciones radicales ya que no tenemos la suficiente capacidad para atacar de manera global la situación ni de garantizar la regeneración total del lugar.

En Barcelona el problema no está exclusivamente en la vivienda, aunque frecuentemente estemos hablando de autoconstrucción y que seguro sea necesario un proceso de rehabilitación de la edificación. El análisis preciso y la posición nos darán las claves para la intervención. En mi opinión hay tres factores claves que se deben aportar para su regeneración o su transformación y que son:

  1. La creación de equipamientos de proximidad.
  2. El cambio de la movilidad, hacia la interconexión con la ciudad y la pacificación interior.
  3. La generación de espacio público, como lugar social de relación.

Se debe actuar en aquello que de valor a lo público, con el fin de generar más actividad urbana que sea apreciada por la ciudadanía a través de procesos compartidos e inclusivos de nueva gobernanza.

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El Asentamiento Informal, Piedra Angular de la Ciudad Informal

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En Argentina se les llama villas miseria. En Brasil, favelas. Poblaciones en Chile, y barrios en Colombia. Son suburbios y chabolas en España, o el champerio en Centroamérica. En Perú les llaman Asentamientos humanos, y así, una letanía larga de epítetos específicos de cada país o ciudad, ponen sobre la mesa uno de los principales problemas de nuestras ciudades: los asentamientos informales (AI).

No hay dos “AI” iguales, pero podemos caracterizarlos mediante factores comunes relacionados con el origen, las dinámicas económicas, las pautas sociales y culturales, y las relaciones con la ciudad formal, entre otros. Se trata de asentamientos de auto-construcción  sin dotaciones de infraestructura ni servicios básicos, sobre terrenos generalmente usurpados a sus legítimos dueños, localizados en torrenteras o zonas de riesgo, con grave contaminación ambiental. Son espacios densos, de crecimiento instantáneo, situados al borde de las ciudades.

Los pobladores de los “AI” tienen especiales dificultades en el mercado laboral, una subcultura propia, una organización social específica protectora y subordinante, bajos niveles formativos y un mal acceso al sistema de salud. Aunque los “AI” surgen y se desarrollan en apariencia de manera espontánea, la realidad suele caracterizarse por la existencia y rigurosa aplicación de mecanismos y lógicas de ciertos mercados que conducen a la creación y comercialización de suelo urbano informal para gente pobre. Este mercadeo produce pingues beneficios a una minoría a costa de someter a una gran cantidad de personas a las condiciones de vida más miserables.

En relación con los espacios públicos, los asentamientos presentan una situación muy precaria. Lo normal es que no existan como tales, y que si se dan, estén marcados por la inseguridad y el ejercicio de actividades ilegales o abiertamente delictivas. Esto se explica porque la relación de las autoridades con el asentamiento informal, tiende a la transparencia y a la invisibilidad, es decir a actuar como si no existieran, concentrando sus actuaciones y proyectos en mejorar la calidad de vida de la ciudad formal.

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Respecto a los equipamientos e infraestructuras todos los “AI” presentan frentes comunes. No están previstos, ni se les puede prever. Serían especialmente necesarios, pues por lo general, los “AI” ocupan espacios marginales, accidentados, donde la ciudad formal no consideró interesante ni prudente desplegarse. Las carencias específicas de los pobladores del “AI” en sus requerimientos de servicios de salud y educación no se corresponden con la posibilidad de dar soluciones internas por su carácter informal,  ni se suelen satisfacer en la ciudad formal por la invisibilidad o estigma que los “AI” transmiten a sus pobladores.

El ejercicio de la autoridad, y las normas de aplicación en cada asentamiento, presenta graves dilemas a los pobladores. La relación con el concepto de propiedad genera inseguridad, siendo muy vulnerable todo el sistema desde la óptica física, económica, jurídica, urbanística, cultural y social del asentamiento.

La conveniencia de regularizar las relaciones entre los pobladores del “AI” y los residentes que les circundan como habitantes de la ciudad formal, así como con las autoridades formales, se enfrenta al rechazo o pasividad de estos por un lado, y a la presión de la solidaridad grupal y el respeto de las normas establecidas por el liderazgo dominante en el asentamiento, de otro.

Estrategias Hacia la Formalidad

Algunas ciudades de CIDEU vienen aplicando estrategias que se han concretado en diversos proyectos estratégicos, que podemos considerar modélicos para abordar diferentes ámbitos del problema. Podemos establecer cuatro categorías de estrategias, cada una de las cuales genera un amplio abanico de soluciones y proyectos. Son las siguientes:

1. Estrategias de anticipación y actuación preventiva para evitar la consolidación de los “AI

2. Estrategias de mejora del AI existente, en materia de hábitat, seguridad y protección medio ambiental y jurídica, espacio público, infraestructuras y servicios, movilidad y otras.

3. Estrategias de reubicación de pobladores en entornos formales diseñados para la transición

4. Estrategias de cambio cultural y para el empoderamiento de los pobladores

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