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Tal vez para Iberoamérica, Smart City y Ciudad Inteligente no sean conceptos idénticos

SmartCity2El término sajón Smart City identifica en Iberoamérica a las ciudades que generan información sobre asuntos estratégicos y cotidianos, para aplicar soluciones que corrijan las desviaciones detectadas respecto a la situación deseada. Esos asuntos incluyen los temas más diversos, sea que se trate de conocer las necesidades hídricas de los parques y jardines para proceder a su riego, que lo que busquemos sea facilitar información a los conductores más poderosa que la ofrecida por el código de colores de un semáforo, o que lo que se pretenda sea geo-referenciar en alguna pantalla las ofertas diarias del comercio de proximidad en un distrito determinado de la ciudad.

Desde esta óptica, la Smart City debe decidir qué aspectos considera estratégicos, cómo los va a medir y a controlar, cómo actuar sobre las desviaciones previstas, y cómo involucrar a la ciudadanía en el sistema. Para las empresas de servicios de la sociedad de las TIC capaces de instalar sensores para obtener la información estratégica y sistemas para procesarla, la Smart City es un buen negocio. El reto tecnológico es conseguir que las cosas hablen entre sí, y al tiempo que nosotros nos comuniquemos con las cosas. Es la tarea asignada al Internet de los objetos que ya ha generado un protocolo específico que llamamos IPv6.

smart-city-Málaga3En el segundo congreso sobre Smarts Citys celebrado recientemente en Barcelona, así como en el último Congreso de CIDEU sobre Espacios Urbanos Neoterciarios, hemos tenido la oportunidad de escuchar el relato de diversas experiencias relacionadas con la inteligencia urbana de las ciudades iberoamericanas, y hemos podido percibir que no se trataba solo de un problema de sensores instalados para alimentar un sistema que preserve el medio ambiente, como es el caso del sistema de alerta temprana de grandes aguaceros de Barranquilla en Colombia. O de un sistema para ahorrar energía como en Málaga, España. O que nos ayude a movernos de forma limpia, ágil y segura, como es el caso del Metrocable vinculado a los Planes Urbanos Integrales de Medellín. O que mejore la seguridad ciudadana, que proporcione acceso de manera fácil y eficiente a la red de servicios, o que nos permita gozar de las ventajas que ofrecen la administración y el gobierno electrónicos. Todo eso forma parte del concepto de inteligencia urbana en la traducción iberoamericana, pero subordinado a las condiciones y necesidades de la ciudadanía que es la razón de ser de la ciudad.

Smartcity

Nuestras ciudades no serán más inteligentes solamente por utilizar más y mejor tecnología. Lo serán si son capaces de utilizar la tecnología y el espacio para promover valores, para que la ciudadanía sea más capaz de emprender y de innovar, mejorando el empleo y la equidad, como es el caso del Proyecto 22@ en Barcelona, España. Será más inteligente la ciudad que sepa pensar su futuro en concurrencia con todos los actores, para que su construcción sea fruto de la previsión y no solo de la improvisación. Será inteligente la ciudad que emita menor cantidad de CO2 equivalente, pero también la ciudad que establezca la contribución justa de todos los actores, ciudadanos, entidades y empresas al sostenimiento de la misma, y será especialmente inteligente cuando consiga cobrar esas tasas e impuestos y los dedique, sin desviación, a financiar la mejora de la calidad de vida de la ciudadanía. Es inteligente la ciudad que utilizando la tecnología adecuada consigue eliminar el desempleo, y sabe descubrir y explotar yacimientos de empleo en el entorno local, dando a la ciudad proyección glocal.

Pero sobretodo no conviene olvidar que solo es inteligente la ciudad que escribe lo que la ciudadanía puede y quiere entender.

Firmas Pedroi - BLOG

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2 thoughts on “Tal vez para Iberoamérica, Smart City y Ciudad Inteligente no sean conceptos idénticos

  1. Rafael Reyes A. dice:

    En la mayoría de ciudades de América Latina es fácil identificar necesidades de implementación de servicios públicos, soportados por tecnologías de alto nivel. Esas falencias poseen una característica estandar, su infraestructura y conectividad, en la mayoría de los casos, no está tan desarrollada para atender y soportar servicios TIC, circunstancia costosa y proporcional al tamaño de la ciudad. En la medida en que esa situación se supere, la educación, la salud, la movilidad, la participación interactiva, la facilitación de trámites, la cultura, entre otros y la apropiación, pueden ser atendidas integralmente y con sostenibilidad.

  2. Pingback: ciudades inteligentes … y con sentido común | mywikiventure

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